HOME
BUSCA EN EKO

- ARTÍCULOS -
- <<< Regresar a Artículos    IMPRIMIR  ESTE  DOCUMENTO

“Espero que Lula venga a ver mi exposición de Brasil”
Miquel Barceló, una de las promesas del arte de este siglo y premio Príncipe de Asturias, prepara una gran exposición que comenzará en Brasil. La muestra conjuga lo mejor de su escultura y su pintura.

Por: Carmen Sigüenza
Fuente:
Publicaciones del Sur

Todavía con los ecos de la resaca por el recibimiento del Premio Príncipe de Asturias, Miquel Barceló se dispone a hacer dos de las cosas que más le gustan: viajar y exponer. Será la próxima semana y en Sao Paulo (Brasil), una ciudad que le entusiasma y “más ahora con Lula”, y a la que llevará una ambiciosa muestra con 47 obras realizadas entre 1984 y 2003.

Una exposición bastante representativa del trabajo de Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca 1957), según él mismo explica, y en la que se verán esculturas, obras sobre papel, su trabajo inspirado en África, con sus barcazas y siluetas negras y cuadros muy grandes, que lleva preparando durante mucho tiempo.

“He tenido que pensar esta exposición mucho porque luego se verá en distintos museos y ciudades, como en México, y no es fácil tampoco que te dejen los cuadros para tanto tiempo. Una tercera parte de la exposición contiene obras de los últimos años”, comentó el pintor joven más cotizado y exportable de España.

Y es que esta exposición, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, desde su Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas, dentro de su programa Arte Español para el Exterior y que se inaugurará el 13 diciembre en la Pinacoteca de Sao Paulo, es un gran reto y representa “un gran estímulo” para Miquel Barceló.

“Cuando me lo propusieron -aclaró-, pensé que era una oportunidad muy grande para acceder a sitios en los que habitualmente no expongo y, por eso, escogí Brasil y México”. Pero, además, el Brasil de Lula, al que conocí en la entrega de los premios Príncipe de Asturias y al que espero en la exposición, nos ilusiona mucho a todos”.

“Brasil lo conocemos mal, sobre todo el lado indígena, pero este momento es muy decisivo para ese país que ha encontrado a una persona que hace una política muy diferente de la que todos estamos acostumbrados, y eso está muy bien”, explica desde su estudio parisino este pintor, que empezó a alcanzar gran notoriedad en 1981, precisamente en la Bienal de Sao Paulo y después en la Documental de Kassel de 1982.

Mucho tiempo ha transcurrido ya desde esos comienzos, pero Barceló aseguró que le interesa más lo que le queda por hacer que lo ya hecho. “Nunca pienso en lo que ya está hecho, sino en lo que se está haciendo. Mi obra no está acabada, siempre está en proceso. Siempre veo los cuadros que hay por delante, nunca por detrás”, dijo.

Aunque en este proceso de búsqueda, Barceló siempre ha mantenido tres constantes: la vida, el paso del tiempo y la muerte.

“Estos temas son fundamentales en mi trabajo, pero creo que es una constante del arte en general. Es la preocupación básica del ser humano. No hay otro tema”, argumentó un Barceló que afirmó que su pintura “no es consecuencia de las ideas, las genera. Es una forma de interrogarse, una forma de conocimiento”, precisó.

Para Barceló, que hace muy poco presentó las ilustraciones que hizo para el libro de La Divina Comedia, de Dante, y que acaba de terminar su intenso trabajo en la capilla de Sant Pere de la Catedral de Palma, el arte “no es un reflejo de la vida sino una forma de vida”, una forma de entender la vida que no ha cambiado en nada hasta ahora.

“La pulsión -comentó el pintor-, esa furia y fiebre de excitación que se da en mi taller, con mis cuadros, no ha cambiado nada desde los primeros días. Todo sigue igual porque, la verdad, es que se aprende poco. La ciencia progresa, el deporte, la técnica pero las obras de arte son ajenas a ese progreso, son fruto del espíritu. Aunque luego cuando veo con distancia algunas obras me diga: bueno algo, pero tan solo algo sí que he progresado”.

Una actitud crítica que le hace ser consciente de que su trabajo y su firma es un valor de mercado, “del que yo no formo parte”.

EKO © Venezuela 2003 - Todos los derechos reservados.